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Desde una perspectiva ecologista y conservacionista, el informe sobre el Plan Hidrológico del Guadalquivir que ha presentado la Confederación Hidrográfica al Consejo de la Demarcación, no es aceptable.

El plan contó con el voto en contra de los dos representantes ecologistas, WWF y EA, la abstención de los 13 representantes de la Junta de Andalucía y del representante sindical, y el voto a favor de todos los usuarios y de las demás administraciones.

Sábado 22 de septiembre de 2012 por Ecologistas en Acción.

La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) convocó ayer por primera vez al Consejo del Agua (CA) de la Demarcación del Guadalquivir, órgano de participación que ha de dar el visto bueno al Plan que presenta la propia CHG para gestionar el rio hasta el año 2015. El plan ha de pasar ahora por el Consejo Nacional del Agua y, si procede, ser aprobado por el Consejo de ministros.

Toda la planificación lleva un retraso de más de dos años según se determinaba en la Directiva Marco de Aguas (DMA), transcrita a la legislación española. Hace más de un año la CHG sacó a exposición pública su proyecto al que Ecologistas en Acción presentó 91 alegaciones en julio de 2011. Estas alegaciones se han contestado una semana antes de la cita al Consejo. Un Consejo cuya convocatoria era confusa, ya que ningún punto de la orden del día proponía votación, solo información. Pero las irregularidades han sido más sorprendentes aún cuando, inmediatamente después de aprobar el informe del Plan, la CHG repartió dos documentes de fechas 18 y 19 de septiembre (el Consejo se celebró el 19) que modificaban el recién aprobado informe y que, sin aparecer de nuevo en la orden del día, se sometían a votación

El documento que se ha presentado para su aprobación, dice la CHG que recoge gran parte de las alegaciones presentadas; las nuestras no las vemos por ningún sitio.

En el documento se reconoce el mal estados de las masas de agua, tanto superficiales como subterráneas:
  de 443 masas superficiales, 191 no alcanzan buen estado, sobre un 40%,
  de 60 masas subterráneas se encuentran en mal estado 32, sobre el 50%. Ante esto, el Plan no propone ninguna campaña de saneamiento integral, de eliminación de vertidos o de combate a la contaminación agraria. Solo pretende que las masas en buen estado pasen a ser 274 (ahora son 252) en superficie, y 35 subterráneas de las 28. Una pretensión pobre que nos indica que el Plan Hidrológico no ha tenido como objetivo básico la recuperación de las masas de agua como obliga la DMA.

Lo que si pretende y permite el Plan es la creación de nuevos regadíos (o legalización de los clandestinos existentes). Y lo hace permitiendo que hasta el 45% del agua ahorrada por mejora de infraestructuras de riego y conducción, se destine a nuevos regadíos. Y todo esto reconociendo que la cuenca en su conjunto es deficitaria. El plan pierde la ocasión de equilibrar los consumos y los recursos de la cuenca del Guadalquivir manteniendo la gestión claramente insostenible.

El Plan pretende que el uso del agua sea eficiente pero permite eficiencias del 0,7 en ciudades de menos de 50 mil habitantes; es decir, se permite que tengan pérdidas de hasta el 30% del agua que les suministra la CHG. A los regantes, igualmente se les permite eficiencias del 0,7, 0,75 y 0´86 según el tipo de riego, es decir, pérdidas de 30%, 25% 0 14%. Todo esto supondrá una clara ineficiencia de la cuenta, que la hará más insostenible aún.

La cuantificación teórica de los caudales ecológicos es irreal, solo se ha hecho para los principales afluentes y no establece relación entre caudal máximo/mínimo. Este y otros objetivos medioambientales, el Plan los deja pendientes para el año 2021.

Lo poco ambicioso del Plan presentado, sobre todo desde el punto de vista conservacionista, se explica por el dinero disponible para los Programas de Medidas (de recuperación, de mejora, de control de vertidos, de saneamiento…). En el documento que salió a exposición pública se hablaba de un presupuesto de unos 4.100 millones de euros hasta el año 2015. La cantidad no se ha variado pero se alarga en el tiempo: con esos 4100 millones habrá que gestionar la cuenca hasta el 2021 para algunos programas y hasta el 2027 para otros. Es decir, el presupuesto disminuye en más de un 50%.

Pero sin embargo, no se propone la recuperación de costes, la recuperación del valor real del uso del agua. Además de que el Plan no calcula los costes reales en conceptos de pérdida de biodiversidad, erosión, impacto paisajístico, etc., indica que espera llegar a recuperar en 2015 el 85% de los costes, cuando estamos ahora en una recuperación del 80%. Estamos ante una pretensión que carece de realismo, máxime cuando vemos el avance de las privatizaciones, y por tanto los negocios privados, en abastecimientos y ciclos urbanos del agua.

En definitiva, el Plan Hidrológico del Guadalquivir que ha informado favorablemente el Consejo de la Demarcación es un plan que no corrige decididamente el estado de sus masas de agua, no recupera costes, es ineficiente e insostenible, no se propone establecer caudales ecológicos reales en toda la cuenca, deja la cuenca deficitaria y, por tanto, es un plan que no cumple objetivos fundamentales de la DMA.

Ecologistas en Acción Andalucía.


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