Granada por una Nueva Cultura del Territorio

Los viajes maravillosos que haces y nunca contabilizas

En la Nave Tierra hacemos los viajes más largos

Domingo 23 de septiembre de 2018 por Veguita de Graná

Luis le dice a Rafael que no viaja, que su cuentakilómetros son sus pies. Rafael intenta demostrarle que todos hacemos viajes largos, maravillosos, pero que nunca contabilizamos. Este relato de Paco Cáceres quiere que tomemos conciencia de que somos viajeros de la nave Tierra. Así narra el camino por las estaciones; “formas parte del viaje y lo ves como cosa natural, pero… ¿no se pondrán a lo largo de los días las hojas de colores de otoño ¿no empezarán a caerse? ¿No se harán los días más cortos? ¿No amanecerá y anochecerá a distintas horas? ¿Notarás más frío y las mañanas gélidas? ¿No verás en los cielos las aves que emigran? ¿No habrá callado el último grillo…? ¿No verás cambiar también las estrellas de nuestras noches…? ¡Ese es el viaje de otoño! Cada día ves cómo la tierra, el paisaje, tu piel te va diciendo que vas por un lugar distinto en nuestro viaje alrededor del Sol. Y después vendrán las nieves, la tierra que casi duerme, muchos árboles desnudos, nuestros amigos los animales que hibernan y nosotros buscando el sol para calentarnos… Será nuestro viaje por el invierno. Y un día, millones de kilómetros después, empezará la explosión de esa savia que empieza de nuevo a circular, de los brotes verdes que asoman, de las flores, de… Y vendrán los frutos, y la luz con toda su fuerza, y el calor… Primavera, verano. ¡Esos son los viajes! ¡Y lo sentirás en tu piel, en todos tus sentidos! ¡En tu cuerpo y en tu alma! ¡Vives en él! ¡Formas parte de él”
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Viajes al día, a la noche, a los atardeceres

Paco Cáceres. veguitadegrana@gmail.com

- ¿Cómo me lo preguntas? ¡Me conoces muy bien y sabes que ¡no!, que no viajo nunca. Mi cuentakilómetros lo tengo en mis pies y mis destinos son los lugares cercanos.

- Te equivocas. Viajas mucho más de lo que piensas; muchísimo más. Cada día, cada hora, cada segundo.

- ¿Es una broma? ¿Es algo que tiene truco? ¡Anda! ¡No te quedes conmigo!

Luis y yo paseábamos por el camino de los “Mil ruiseñores”, junto al río. Estábamos cerca del “Fresno Mágico”, del que según las leyendas que nos contaban nuestras abuelas, las hadas de la comarca hacían sus varitas mágicas. También los druidas celtas hacían sus varitas de fresnos, pero estos magos, nos decían nuestras abuelas, vivían más al norte y nunca habitaron en estos lugares.

- Sentémonos debajo del fresno. Te hablaré de tus viajes, nuestros viajes. Verás que tengo razón.

Luis estaba expectante. Me miraba entre extrañado y desconfiado. Una vez sentados y acomodados me hizo un gesto pidiéndome que empezara a contarle.

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Vía Láctea. Nuestra galaxia

Nuestro viaje alrededor del Sol

- ¿Sabes qué día es hoy? ¿Qué acontecimiento celebramos?

- Pues claro, es 23 de septiembre, el día del equinoccio. Hemos entrado en el otoño a las 3.45 y estaremos en él hasta el 21 de diciembre. 89 días y 20 horas hasta llegar al invierno.

- ¡Qué informado estás…! De lo que dices, sólo te cambio un verbo; el de “entrar” lo sustituyo por el de “viajar”. No entramos en el otoño, viajamos al otoño. Fíjate, hasta llegar al 21 de diciembre, el solsticio de invierno, recorreremos más de 229 millones de kilómetros… En un solo día, todos los habitantes de la Tierra, subidos en ésta, recorremos 2.544.000 km alrededor del Sol. Es decir, hoy estamos a más de 2 millones y medio de kilómetros de donde estábamos ayer a la misma hora… ¡Es un viaje enorme…! ¡A 107.208 km/h! ¿Viajas o no? Bueno, y después iremos del invierno, a la primavera, al verano… ¡Y otra vez al otoño! Estamos viajando siempre, siempre, siempre. Millones y millones de kilómetros. Pero tú sólo cuentas los viajes en la Tierra, no encima de ella por el universo.

¡Tú eres parte del viaje!

- Bueno, visto así… Pero yo no veo nuevos paisajes, no noto ese viaje, no veo cosas…

- Porque estás en ellas, formas parte del viaje y lo ves como cosa natural, pero… ¿no se pondrán a lo largo de los días las hojas de colores de otoño ¿no empezarán a caerse? ¿No se harán los días más cortos? ¿No amanecerá y anochecerá a distintas horas? ¿Notarás más frío y las mañanas gélidas? ¿No verás en los cielos las aves que emigran? ¿No habrá callado el último grillo…? ¿No verás cambiar también las estrellas de nuestras noches…? ¡Ese es el viaje de otoño! Cada día ves cómo la tierra, el paisaje, tu piel te va diciendo que vas por un lugar distinto en nuestro viaje alrededor del Sol. Y después vendrán las nieves, la tierra que casi duerme, muchos árboles desnudos, nuestros amigos los animales que hibernan y nosotros buscando el sol para calentarnos… Será nuestro viaje por el invierno. Y un día, millones de kilómetros después, empezará la explosión de esa savia que empieza de nuevo a circular, de los brotes verdes que asoman, de las flores, de… Y vendrán los frutos, y la luz con toda su fuerza, y el calor… Primavera, verano. ¡Esos son los viajes! ¡Y lo sentirás en tu piel, en todos tus sentidos! ¡En tu cuerpo y en tu alma! ¡Vives en él! ¡Formas parte de él.

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De los fresnos hacían sus varitas mágicas las hadas y los druidas celtas

- Y vamos todo el mundo…

- ¡Claro!! Y a ti como a mí, que tanto nos preocupa lo social, las desigualdades; ¡es un viaje igualitario, gratuito! ¡Lo hacemos todos los seres vivos al mismo tiempo, todos los lugares, con distintas formas dependiendo de la latitud… ¡Pero todos lo hacemos! ¡Nadie se queda fuera por falta de dinero! ¡Es un derecho que nos dan la Madre Tierra y el Cosmos entero! Ya ves, ellos son más justos que nuestros sistemas económicos…

- Es fabuloso lo que dices. No había caído en ello, me cambia mi percepción, mi forma de ver las cosas… ¡En el rato que llevamos aquí sentados hemos dejado atrás miles de kilómetros de esa órbita solar de la que me hablabas… ¡Son mucha la distancia recorrida en cada palabra que pronunciamos! ¡Y yo que creía que te querías quedar conmigo…!

El día y la noche también son parte de nuestro viaje

- ¡Hay más viajes!

- ¿Cómo?

- Sí… ¿No te levantas al amanecer…? ¿No duermes ya en la noche cerrada…? ¿No ves las luces, las formas, las distintas tonalidades de colores según la hora del día…? ¿Recuerdas esos colores anaranjados del cielo cuando el Sol se va…? Esos que tanto te gustan… Todos los días del año viajamos hacia el día, todos los días del año viajamos hacia la noche. Hemos acomodado nuestra vida a esas vueltas que da la nave Tierra sobre sí misma. Hacemos las cosas, normalmente, cuando nos acompaña el sol y descansamos cuando el Sol lleva rato en otros horizontes. El bullicio del día contrasta con el silencio de la noche.

- ¡Es verdad!

- Es lo que se llama la rotación de la Tierra, damos vueltas continuamente… Eso sí, la velocidad es más reducida que la de las vueltas al Sol. Vamos a unos 1.700 kilómetros por hora.

- ¡Ja, ja, ja…! Aquí hay que apretarse menos el cinturón. En esas veinticuatro horas vamos más “calmados”

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A velocidades impresionantes viajamos por los otoños

- ¡Sí!, ¡ja, ja…! Bueno, para ser más exactos, cada día dura 23 horas, 56 minutos y 4 segundos… Por eso hay que hacer ajustes; cada cuatro años se pone un día más… ¿Sabes que fueron los babilonios hace 2.000 años los que idearon esta forma de dividir el tiempo en horas, minutos, segundos?

- No, yo creí que era un invento moderno… ¡Y eso que no tenían ordenadores! ¿Y qué pasaría si la Tierra no diera vueltas sobre sí misma?

- Pues nada sería igual; en una parte de la Tierra siempre sería de día y en otra de noche. Y la Tierra, al no dar vueltas, sería totalmente redonda y no ovalada como lo es actualmente. Habría más efectos, pero bueno, ya te contaré otro día.

- ¡Qué bien viajar tanto…! ¡Y yo que creí que no lo hacía! El vientecillo que movía las hojas del fresno y los árboles cercanos generaba una música que se unió al cántico del agua del río que bajaba ajeno a nuestras conversaciones. Era un día agradable, y más en aquel paraje. Luis me miró, me regaló una sonrisa de agradecimiento por lo que le había contado, miró las hojas que se movían, las semillas del fresno que caminaban hacia la madurez y me dijo.

¡Hay más viajes!

- Sin estos viajes no habría vida, no habría cambios… Es un eterno viaje maravilloso.

- ¡Hay más viajes!

- ¡Madre mía! ¡Voy a terminar mareado…

- Te cuento con brevedad.

- Nuestro sistema Solar; El Sol, los planetas y los satélites pertenecen a su vez a una galaxia (conjunto de millones de estrellas), que se llama “Vía Láctea”, pues bien, nuestro sistema solar viaja alrededor del centro de la galaxia a la que pertenece. a la velocidad de 792.000 kilómetros por hora (220 km/s). ¿Muy rápido no? Pues es tan grande la Vía Láctea que Nuestra estrella tarda entre 225 y 250 millones de años en dar una vuelta a la Vía Láctea (año galáctico le llaman)

- ¡Leches! No nos va a dar tiempo a hacer el viaje completo…

- ¡Ja, ja…! Tú no sé. Yo, seguro que no… Bueno, bueno. Y aquí no termina… La Vía Láctea se mueve en dirección a la constelación de Hydra con una velocidad de 550 km/s. En el caso del Sol, la velocidad resultante es algo menor, de unos 370 km/s, en dirección a la constelación del León.

- ¡Qué lío! ¡No sigas!

- No, simplemente, quiero picarte la curiosidad y, sobre todo, quiero que te des cuenta de que viajamos continuamente, a unas velocidades endiabladas. Claro, los viajes humanos no son iguales que los cósmicos…

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Nuestro próximo viaje será el invierno

Los accidentes

- Bueno, al menos en estos viajes no tenemos accidentes

- No te creas, nuestra galaxia todavía siente los efectos de unos impactos sufridos hace 200 y 900 millones de años. Las órbitas de las estrellas de alrededor del Sol siguen mostrando, aún hoy, secuelas de aquel encuentro… Bueno, y ya se sabe cuándo tendrá un próximo “accidente”.

- ¿Qué dices…?

- Sí. Los científicos han confirmado que nuestra Vía Láctea chocará con nuestra vecina más próxima, la galaxia Andrómeda. Las entre 200.000 y 400.000 de la galaxia en la que vivimos colisionarán con el doble de estrellas que puede tener nuestra vecina…

- ¡Ya decía yo que no es bueno viajar tanto…!

- ¡Ja, ja, ja! Tranquilo… Eso se espera que ocurra dentro de 4000 millones de años. Y ese aconteicmiento cambiará para siempre el aspecto del cielo, de nuestro Sol y su sistema de planetas… ¡Ah! Habrá otra galaxia pequeña, con sólo 40.000 millones de estrellas, Triángulo (o M33) que participará, aunque de forma secundaria, en este “baile cósmico”.

Nuestros viajes concluyen

Miramos el reloj, maldito tiempo, y volvimos a la vida local, a las distancias pequeñas. Dejamos el fresno mágico, el río de nuestras entrañas y baños y nos encaminamos al pueblo.

- ¿Sabes que me ha entrado ganas de un vinillo!, le dije a mi amigo Luis

- ¡Pues vamos! Invito yo a vinillos con tapilla. Tengo que pagarte la lección… Lástima que en el viaje no hayamos llegado ya a la etapa del vino mosto… bueno, alguno de Graná tendremos por ahí.

Llegábamos al pueblo y Luis me dijo…

- Lo inmenso que es el universo, lo bien que funciona. Y los seres humanos, tan pequeñitos y la lata que damos… ¿Por qué no aprenderemos de la naturaleza?

- Falta hacía… Sabes lo que decía el biólogo Frederic Vester hace muchos años; “La naturaleza es la única empresa que nunca ha quebrado en 4.000 millones de años”

- Pues bien, podríamos aprender de ella.

- Pues eso.

En este primer día de otoño nos esperaban unos vinillos y otros asuntos, otros temas. Con Luis podía hablar y hablar; también estar en silencio y comunicarlos al mismo tiempo. Sí a ese largo viaje para fortalecer la amistad, siempre estamos dispuestos.

Fuentes informativas

- http://cienciaes.com/ciencianuestra/2011/01/16/-a-que-velocidad-nos-movemos-por-el-universo/

- https://www.lavanguardia.com/ciencia/fisica-espacio/20170306/42572634895/preguntas-big-vang-velocidad-sol-espacio.html

- https://astrojem.com/teorias/tierratraslacion.html

- http://cienciaes.com/ciencianuestra/2011/01/16/-a-que-velocidad-nos-movemos-por-el-universo/

- https://www.abc.es/20120601/ciencia/abci-lactea-choque-andromeda-201206010846.html

- https://www.lavanguardia.com/ciencia/fisica-espacio/20170306/42572634895/preguntas-big-vang-velocidad-sol-espacio.html

- https://www.publico.es/ciencias/mision-gaia-via-lactea-todavia-siente-efectos-impacto-sufrido-millones-anos.html


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