Javier Egea, miembro de Ecologistas en Acción y de la “cooperativa” otragranada.org
En los últimos tiempos se está imponiendo la costumbre de salir a pasear al campo.
Máxime después de la pandemia. Esta misma alentó a muchas personas a buscarse un perro de compañía para tener una excusa y salir al aire libre.
Los animales aprovechan estos paseos para hacer sus necesidades
Hoy se mantiene la costumbre de pasear por senderos más o menos transitados y cercanos a la ciudad. En ellos podemos cruzarnos con multitud de personas que, solas, o con otras personas, pasean acompañadas de sus perros. Uno, dos, tres ”¦ y quizá más.
Obviamente los animales tienen sus necesidades y aprovechan estos paseos para satisfacerlas.
No es nada raro encontrarnos excrementos por todas partes
Así que no es nada raro, más bien es frecuente, encontrarnos excrementos por aquí, por allá, por doquier, porque en contra de lo que suele -en general ”“ suceder en la ciudad, donde se recogen las cacas correspondientes, parece que estar en el campo supone estar en la naturaleza y no hay nada más natural que cagar en el campo.
Paseamos por lugares idílicos más pendientes del suelo que del paisaje
Así que cuando paseamos por lugares idílicos tenemos que ir más pendientes de mirar el suelo que al paisaje y, a pesar de ello, y máxime si estamos en época otoñal, es casi seguro que encontraremos, primorosamente abrigados por las hojas doradas, hermosos regalos que nos harán maldecir, cuando menos, por la suerte que hemos tenido.
Por el bien de todos los paseantes, recoged las cacas de los perros
Esta reflexión es para recordar a esos amantes de los animales y la naturaleza, que en lugares donde concurre mucha gente, es necesario tener la delicadeza de recoger las cacas de nuestros perros, por el bien de todos los usuarios de los senderos naturales.
No hay nada más irritante para estropear un día de campo que llevarse un recuerdo oloroso, pastoso y desagradable. Se quitan las ganas de repetir.
