Granada por una Nueva Cultura del Territorio

Diseño del Parque Agrario y Cultural de la Vega de Granada a través de la investigación acción participativa

Viernes 19 de marzo de 2010 por Correos de la Vega

Alberto Matrán, doctor ambientólogo, cree que nos encontramos en un momento crucial en el que las gentes de la Vega deben implicarse para definir el futuro de este territorio. Y para articular esta implicación apuesta por el método de la Investigación-Acción-Participativa (IAP), que dé lugar a un diseño compartido del Parque Agrario y Cultural de la Vega de Granada

Alberto Matarán Ruiz. Doctor ambientólogo. Director de la Cátedra José Saramago - Seminario de Medio Ambiente y Calidad de Vida de la UGR

La memoria genética de los lugares sepultados reflorece en todas partes” (A. Magnaghi. El proyecto local, Ed. Universidad Politécnica de Cataluña)

Los paisajes andaluces, producidos a lo largo de la Historia por la “gente viva” que los han habitado y que los habitan actualmente, constituyen el principal yacimiento patrimonial (ambiental, territorial, urbano y socio cultural) para promover un futuro socioeconómico sostenible. Esta idea tan opuesta al modelo de desarrollo andaluz, se puede encontrar en el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, aprobado en 2006. Seguramente en la coyuntura actual de crisis y desempleo parece más creíble que en el momento álgido de la burbuja inmobiliaria en el que se aprobó dicho plan.

Cada vez más personas defendemos que la Vega es uno de los yacimientos patrimoniales más importantes de Granada, hasta el punto que la propia Alhambra no sería la misma sin el paisaje agrario que ha estado a sus pies desde que se construyó.

Ahora bien, la Vega, a diferencia de la Alhambra, no es un lugar que deba ser museificado, es un espacio que ha sido producido por la “gente viva” a la que hacía referencia al inicio. Y esta gente viva, sus saberes, forman parte esencial de un paisaje agrario construido durante siglos para alimentar a las poblaciones cercanas y para intercambiar sus productos con otros lugares, sobre todo los más cercanos.

Desde hace varias décadas existen diversos movimientos con una influencia creciente que están apostando de forma decidida por la dinamización de este espacio agrario a través del apoyo institucional y ciudadano a la gente de la Vega (ver Plan para la Dinamización Sostenible de la Vega de Granada en www.otragranada.org). Se podría decir que muchas de las personas que desde hace años pertenecemos a estos movimientos, también somos parte de la gente de la Vega, o, diciéndolo de un modo más adecuado a las gentes de la Vega.

Al parecer, gracias a las movilizaciones ciudadanas, la propuesta de un parque de ocio en la Vega Sur (el llamado Parque del Mileno), fue descartada el año pasado, pues de hecho la propia Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio, había comenzado el proceso para la elaboración de un Plan Especial de la Vega de Granada que incluía un Parque Agrario y Cultural, cumpliendo por fin con una parte esencial de lo que el propio gobierno regional había aprobado diez años antes en el Plan de Ordenación del Territorio de la Aglomeración Urbana de Granada (POTAUG, 1999). Sin embargo, aunque desconozco las razones, la redacción de dicho plan y el proceso participativo que llevaba aparejado llevan más de tres meses de retraso, y eso no es una buena señal para la Vega.

Por lo tanto, nos encontramos en un momento crucial en el que las gentes de la Vega deben implicarse para la definición del futuro de este territorio. Desde mi experiencia investigadora considero que uno de los métodos más interesantes para articular esta implicación es la Investigación-Acción-Participativa (IAP), dando lugar a un diseño compartido del Parque Agrario y Cultural que se convierta en plan y en política pública de las administraciones granadinas, aunque su activación la estén iniciando ya las gentes de la Vega desde el mismo momento en el que se implican en un proyecto de IAP que incluye la definición y la realización de proyectos en los que no es necesaria la administración, aunque su apoyo será bienvenido siempre y cuando se compartan los métodos y los objetivos. De hecho, los procesos que se están generando están siendo acompañados por municipios comprometidos como lo es Fuente Vaqueros desde hace muchos años; localidad a la que podrían sumarse otros municipios y administraciones (comarcales, provinciales, regionales…) que están expresando su interés en la búsqueda de la sostenibilidad en base a los recursos locales y apoyándose en los grupos que cuidan nuestros paisajes.

Las gentes que están trabajando por una nueva cultura del territorio para la Vega de Granada, estarán representadas en primer lugar por las personas dedicadas a la agricultura que, tal y como describe Magnaghi (2010), “Reconstruyen una relación de cuidado con la tierra, la calidad alimentaria, el cultivar local, el ambiente, y el paisaje, y que implementan relaciones de intercambio con la ciudad”. A este grupo se le suman personas del mundo de la hostelería preocupadas por relacionarse con sus territorios, y asociaciones para el autoconsumo y el consumo de productos ecológicos, incluyendo redes de comercio justo y solidario.

Por otro lado, es importante el papel de las empresas o cooperativas productivas y financieras (de entre estas últimas sobre todo la banca ética), de los sindicatos (principalmente los del mundo rural) y de otras organizaciones profesionales que en algunos casos tratan de buscar la calidad de los procesos productivos y de los productos, y que están activando formas de desarrollo autosostenible basadas en los recursos de la propia Vega y orientadas a cubrir las necesidades de las poblaciones cercanas, mejorando con ello nuestra calidad de vida.

También serán importantes las asociaciones vecinales y barriales tanto urbanas como rurales que se vinculan a sus territorios y construyen su identidad; los colectivos de mujeres que buscan un papel activo en la definición de relaciones de género que faciliten el cuidado del territorio, de los espacios públicos y de la calidad de vida; asociaciones de mayores que tratan de compartir sus saberes y sus experiencias; o incluso lo que Magnaghi (2010) denomina “agregaciones juveniles que construyen espacios públicos y sociales autónomos”, cuyas energías les han permitido activar procesos muy interesantes, y “migrantes que construyen nuevos espacios de ciudadanía y de intercambio multicultural”, que en algunos casos podrían aportar a la Vega sus experiencias en el trabajo campesino.

Y por último, aunque no por ello con menor importancia, se encontrarían las asociaciones ecologistas y culturales que defienden activamente el paisaje y el territorio, y que forman redes muy activas para la dinamización de la Vega de Granada.

Atendiendo a todas estas energías ciudadanas y a otras que se dan en otros contextos, en mi labor docente e investigadora de la Universidad de Granada, estoy construyendo junto con otras personas el Taller Libre de Proyecto Social como una red que permita acompañar y dinamizar estos procesos aprovechando todo el potencial existente en la relación entre la universidad, los territorios que la rodean y sus gentes. De este modo, en el caso de la Vega de Granada, y de otros paisajes andaluces, trataremos de generar un proceso de decodificación y reconstrucción de significados a través de una reapropiación colectiva del paisaje como bien común, haciendo interactuar de forma participativa saberes expertos con saberes contextuales en consonancia con lo que determina el Convenio Europeo del Paisaje (arts. 5 c. y 6 c.).

Magnaghi, A. (2010). “El Proyecto Local”. Ed. Universidad Politécnica de Cataluña. Barcelona.


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