Granada por una Nueva Cultura del Territorio
Enrevista a Clara Martínez, vecina de la Casa del Aire. Albayzín. Granada

Las inmobiliarias compraban casas con los vecinos dentro. El acoso es violencia ejercida sobre los vecinos.

La lucha por un modelo de barrio humano

Martes 12 de julio de 2011 por Correos de la Vega

Clara Martínez es una de las dos familias, vivían doce, que resisten en la Casa del Aire. Desahuciada, no fue expulsada de su vivienda porque 200 personas impidieron el desalojo. A pesar de ello sigue defendiendo su derecho a vivir en la casa, a la que los vecinos le aportaron un sinfín de mejoras y arreglos por su cuenta a lo largo de muchos años. Cuando hablamos con ella se rompe por completo la imagen de radicales que le cuelgan al unísono desde el poder económico y político. Lo demuestran sus palabras sencillas, buscando los términos justos para definir la situación, su argumentación clara y meditada, sin estridencias, su idea de barrios humanizados. A lo largo de la entrevista que le hacemos Correos de la Vega-www.otragranada.org Clara dibuja la pérdida de valores de la que disfrutaban barrios como el Bajo Albayzín y cómo ese proceso se desarrolla fundamentalmente por intereses económicos y especulativos. En el fondo de su exposición siempre aparece el ser humano humilde, todas esas familias a las que expulsaron de sus viviendas para convertir el barrio en zona turística con vecinos ricos. Cuando habla de esas familias sencillas su mirada se torna triste, como recordando a todas esas personas mayores que fueron expulsadas de sus viviendas por ser pobres. Este es el testimonio de Clara, sus razones, sus sueños y su lucha.
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Clara Martínez en la calle Zenete. La Casa del Aire es la segunda a la iizquierda

Entrevista Paco Cáceres. Fotos de José María García

Correos de la vega-www.otragranadda.org

El barrio tenía una vida vecinal muy fuerte.

Esta casa desde que la conocí en el 89 siempre la he recordado como una casa con una vida vecinal muy fuerte. Aquí en los patios es donde jugaban los niños, donde hacíamos las fiestas, las puertas siempre estaban abiertas porque era una casa de paso que tenía una escalera de comunicación entre los dos edificios por el que podían acceder los vecinos de la calle Beteta a Zenete. En esta casa siempre hemos tenido libertad total y de vida con los antiguos propietarios. Éstos eran muchos hermanos, con ellos siempre hemos tenido libertad en los contratos, cuando alguien se iba había movilidad total, una persona de otro piso podía cambiarse y los dueños ni siquiera le cambiaban los nombres a los contratos; nos decían: “¿para qué? si os lo cambio os tengo que subir”. Por eso nos hemos sentido siempre como muy dueños de la casa, porque erábamos muy libres, a cambio nosotros hacíamos todas las reparaciones, todas las instalaciones de luz, de agua... Las viviendas no tenían ni siquiera contadores de luz, nos obligó Sevillana y lo hicimos nosotros. Por todo esto sentíamos la casa como muy nuestra.

No era sólo en la casa del Aire. Esta relación vecinal se daba en muchísimas casas del Albayzín. Hasta principios de los noventa en las noches de verano la gente comía en las puertas de sus casas, y en las noches de mucha calor charlaban al fresco hasta las dos o las tres de la mañana. No había problemas de seguridad. Todos los vecinos se conocían, sabían quiénes habían salido o entrado; era una vida muy familiar la que teníamos en el barrio, aunque muchos fuéramos forasteros, como nos decían, pero nos habíamos asentado y estábamos muy a gusto instalados en el barrio

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Clara en un momento de la entrevista

Y llegaron las inmobiliarias comprando casas con seres humanos dentro

Fue como si se nos cayera el suelo cuando llegó la primera inmobiliaria, Arrendamientos Puerta Elvira y nos dijo que esta casa la iban a derribar, que estaba en ruinas y que no iba a durar ni tres meses, que teníamos que salir todos corriendo porque era una ruina inminente. Todo cambió. Nosotros habíamos querido comprar la casa, pero La familia nos decía “no os preocupéis vosotros vais a vivir aquí toda la vida, si tenéis contrato y os lo voy a renovar”. Hicimos cambios de puertas, cambiamos desagües, instalaciones de agua, eléctricas... Por eso nos hicieron un contrato de diez años y nosotros con todo lo que habíamos hecho por la casa nos sentíamos con derecho también a la vivienda. Por eso cuando llegó la inmobiliaria diciendo que nos teníamos que ir, de golpe se nos cae el mundo encima. Para nosotros la casa era muy agradable, con pequeños problemas, pero que nos producía muchísima tranquilidad y lo de la inmobiliaria nos alteró la vida, desde esos momentos tuvimos que dedicar tiempo, energía, y actividad a defender nuestra presencia en la casa, a saber si la casa estaba en ruinas o no, en qué condiciones nos podían echar... Y nos enteramos que la ruina inminente realmente no existía, sino la ruina por la que estaban echando a casi todos los vecinos era la ruina urbanística, y esto es que cuando las obras de rehabilitación de un edificio superan el 50 % del valor del edificio, los vecinos podrán ser expulsados. De esta manera es como se va vaciando la casa.

Acoso a muchos vecinos del Albayzín. Hay que defenderse uniéndose

La gente se fue poco a poco. Éramos doce vecinos y quedamos dos. Se fueron yendo acosados, se nos decía “Se os va a caer encima la casa y vais a ir a la calle sin indemnización ni ningún derecho”. Y aparte de acosar y agobiar ofrecían estar viviendo gratis hasta cumplir contrato o derribar la casa. Eso sí, no habría ninguna renovación de contratos Era 2004-2005. Hubo gente que se asustó porque pensó que ellos tenían razón, ya que contaban con el informe de un técnico del Ayuntamiento, que sin haber visitado la casa, decía que la casa estaba en ruinas. Recurrimos y ganamos, el Ayuntamiento tuvo que reconocer que la casa necesitaba rehabilitación pero no estaba en ruinas. Pero muchos creyeron que ese informe era suficiente para echarlos y entonces algunos acordaron con la inmobiliaria de que se irían en cuanto acabaran contrato. Entonces tomamos la decisión de que la casa no se podía abandonar, que si entraba la inmobiliaria no podía destrozar ninguna vivienda ya que sería el comienzo de la ruina del edificio, porque iban a atacar por donde fuera para que la casa se viniera abajo. Por eso pedimos que si algún vecino se marchaba que entrara algún amigo de él o de la casa para evitar el deterioro de la vivienda. Una cosa teníamos clara, la casa no la abandonábamos e íbamos a mantener todas las viviendas ocupadas y a defender la casa a costa de lo que fuera. Y a costa de lo que fuera fue dedicar muchísimas horas de nuestra vida a esto, a difundir el problema y a unirnos a otros vecinos que sabíamos que también estaban afectados; como los de la Casa Cuna, de las cuevas de San Miguel, de Cuesta de Maraña, de la calle Candil y con todos los que conocimos que tenían problemas como el nuestro, cada caso se resolvió de forma distinta, pero llegamos a tener una asociación de afectados por el problema de la vivienda.

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Las inmobiliarias quieren qu estas vistas las disfruten gente con alto poder adquisitivo

Inmobiliarias, ayuntamiento y Junta, casi una misma cosa

Hay mucha colaboración entre propietarios, Ayuntamiento y la Junta. A la inmobiliaria se le ha permitido una vez y otra vez que no cumpla con sus obligaciones de mantenimiento de la casa, y todo a pesar de que hemos estado muchos años reclamando, poniendo recursos de reposición, recursos contencioso administrativos... Si se reconoce que una casa no tiene un mantenimiento y se está deteriorando no tiene sentido mantener la propiedad de la casa a una inmobiliaria que está incumpliendo con sus obligaciones para con los vecinos. Sólo porque la inmobiliaria quiere derribarla.

La muerte del barrio tradicional, sobra la gente humilde. Quieren un barrio para turistas y ricos

La pretensión de la inmobiliaria ha sido desde el primer momento echar a personas humildes para hacer apartamentos de lujo como se ha hecho en todo el barrio. Y es que quieren convertir el barrio en un icono turístico de Granada con hostales, apartamentos, sitios para extranjeros, muchos bares... y claro, estorbamos la gente humilde... Y esto ha cambiado mucho la situación del barrio porque éste ha desaparecido como tal en los últimos tiempos, por ejemplo, la Calderería nueva era un mercado con pescadería, carpintería, el hombre que vendía hierbas medicinales, el que vendía las verduras, el relojero... y a partir de los años ochenta desaparecen aquellas y empiezan a instalarse las teterías o las tiendas de artesanía para turistas. En los barrios de las ciudades, no solamente de Granada, la parte histórica está completamente abandonada y la administración lo está permitiendo y no obligan a que los propietarios cuiden o rehabiliten las viviendas, hasta que pasan a la siguiente fase, cambiarlas completamente y que pasen a manos de gente de mucho poder adquisitivo y que no quedan mal cuando los turistas vienen a verlas. El barrio puede parecer completamente igual al que había antes, pero es completamente distinto. Otro ejemplo, en el Albayzín han convertido los cármenes en albergues turísticos, por fuera a lo mejor el aspecto es el mismo, pero han desaparecido jardines y árboles y han construido piscinas y se han edificado espacios para tener muchos más apartamentos

Artimañas para amargar y expulsar a los vecinos

Nosotros habíamos visto como de muchas casas habían desaparecido los vecinos. Y lo hemos vivido en primera persona, a pesar de que conseguimos que urbanismo decretara que había una medidas urgentes de rehabilitación y que no bastaban excusas de que no las podían hacer porque la casa estaba habitada, porque esas reformas se podían hacer incluso con los vecinos dentro, a pesar de eso vivíamos situaciones como ver llegar a la casa a obreros con el hijo del dueño para “poner un candado”, pero que venían con toda clase de grandes herramientas que más que para candados podrían servir para romper paredes, cortar tuberías o cosas destructivas hacia la casa, entonces nos tuvimos que negar a que entraran en la casa, en el mismo urbanismo nos dijeron que tuviéramos cuidado porque nadie podría hacer obras en la casa que no estuvieran autorizadas por urbanismo, pero si los hubiéramos dejado... Tenemos la experiencia de que tuvimos que llamar a nuestra abogada porque nos habían cortado el suministro de agua por la parte de abajo y tuvimos que hacer un contrato con emasagra para resolver el problema, ya que el suministro por la parte de abajo había quedado anulado y era carísimo restablecer el servicio. También intentaron cortarnos la luz.

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Clara muesra una de las puertas tapiadas por la inmobiliaria

Es angustioso. Es violencia que se ejerce contra seres humanos indefensos y humildes

Cuando vivimos todo eso se nos genera un sentimiento angustioso, es angustioso, porque si tu tienes un problema laboral, un problema en el barrio, un problema externo a la vivienda tú puedes luchar por ello, pero bueno, en cualquier momento tienes tu casa, y tu casa es un espacio de tranquilidad, cuando lo que se está litigando es tu propia vivienda no hay paz que puedas encontrar. Nosotros aquí en la casa, da igual que fuera un domingo a las ocho de la mañana o el día de la Virgen de las Angustias a las siete de la tarde hemos podido escuchar porrazos en las puertas, llamadas a todos los timbres de personal de la inmobiliaria que venían aquí amenazándonos con tirar las puertas o diciéndonos que le diéramos las llaves... ellos no se habían presentado ni siquiera como propietarios a pesar de que habían comprado una casa con vecinos dentro, que estaba habitada completamente y que ni siquiera habían visto. Hemos percibido constantemente su acoso, denuncias a la policía... una situación de angustia total. Y todo ello afecta a tu seguridad básica porque una vivienda es no sé si tan básico o más que el trabajo, yo creo que más porque es el espacio donde tú puedes estar y realizar tu vida. Y estos casos de acoso las hemos visto en otros casos muchísimo más acentuada. A los de la Casa Cuna les han tomado el pelo, porque hace mucho tiempo les dijeron que le iban a rehabilitar la casa y les han reubicado en otra casa de la Junta de Andalucía y sin embargo allí ni han empezado obras ni nada por el estilo. Y en la cuesta de Maraña, ahí la situación ha sido mucho más terrible.

La historia trágica de Anita y su hijo

Esa casa de cuesta de Marañas había sido rehabilitadda recientemente y sin embargo judicialmente les pusieron una denuncia por ruinas del edificio para expulsarles. Y lo consiguieron, pero una madre y un hijo seguían allí, pero un día vieron que no podían acceder a su vivienda, porque por la escalera era imposible subir, ya que justamente debajo habían roto cañerías, habían roto desagües y habían montado un pantanal y, aparte de los olores, era imposible subir.

No había más vecinos que ellos y todo eso lo vivían de una forma angustiosa además de ser un foco de enfermedades. La situación era dramática, un asistente social nos dijo que era un verdadero problema. Cuando nosotros llegamos allí ya tenían el desahucio encima y se tenían que marchar por ruina, y ellos veían que físicamente era imposible mantenerse ahí. La mujer, Anita, tenía ochenta y siete años y había nacido en esa misma cuesta de Marañas, Se marcharon al Zaidín, la mujer decía que no podía soportar el ruido, los coches, las motos, había perdido la tranquilidad de su barrio, para ellos era completamente desagradable vivir allí. Y su hijo, Jesús, también lo sentía muchísimo. Al año de echarles los reubicaron en una casa en la cuesta Gomérez y a los cuatro meses de estar viviendo allí aparecieron un día los dos muertos.

Son situaciones de verdadera violencia

Bueno, las consecuencias que tiene la expulsión de los habitantes de una casa es algo que ni las administraciones ni las inmobiliarias, saben del alcance de esas medidas, aunque si lo supieran les daría exactamente igual. Lo que se vive es una auténtica violencia. Para ellos es igual que se viva aquí o allí, pero una mujer que ha nacido en un barrio, que la tienda que tiene al lado es la tienda donde se encuentra a todos los vecinos, que sus vecinos, su familia viven cercanos a ellos, y en el momento que pierden eso... ni las administraciones ni las inmobiliarias son conscientes -o no quieren saberlo- del enorme daño que pueden estar ocasionando. Hay estadísticas que nos dicen que gente mayor expulsados de sus casas, en poco tiempo acaban sus vidas No te matan con un cuchillo, pero hay muchas formas de hacer daño. Y aunque digan que este barrio para la gente mayor, sus cuestas, las piedras... pero este barrio es mucho más accesible para ellos que cualquier urbanización de las afueras, donde están completamente aislados, sin vida social ni nada por el estilo.

Por defender la casa se nos criminaliza, pero existe la solidaridad.

Frente a la angustia esta la satisfacción de la solidaridad, y no sólo porque nos hayan apoyado, porque si no hubiéramos recibido el apoyo y la colaboración de muchísima gente, nosotros no hubiéramos podido seguir adelante, porque cuando ves las personas como se van, no entendías que gente mayor se fura con tanta facilidad, cuando le daban 600.000 pesetas por una casa que era suya, te decían; “bueno, yo me voy con mi hermano a un pueblecito de por aquí y con ese dinero tengo para tirar unos años; era cuando la peseta no valía nada, pero la gente mayor todavía no se había enterado. Y creían que con un millón que le dieran, con eso tenían para vivir 10 años, pero luego yo he visto que es angustioso tener que estar defendiendo tu casa, y si nosotros no hubiéramos tenido la cantidad de apoyos de amigos que han estado siempre a nuestro lado no hubiéramos podido tirar para adelante. Y aún así hemos tenido problemas porque, bueno, pues para las administraciones, subdelegación de Gobierno y el Ayuntamiento, para muchos elementos de esta sociedad hemos sido terroristas, prácticamente nos han tratado así. Osea, defender tu vivienda es el no va más de lo radical, y los movimientos sociales aquí estamos supercriminalizados. Nosotros hemos tenido una cantidad de multas... el año pasado, a raíz del desalojo hemos tenido no sé, como cinco mil y pico euros de multas, y simplemente por ir a concentraciones o manifestaciones a defender el derecho a nuestra vivienda. Pues eso aquí es un delito.

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Clara quiere que el Bajo Albayzín sea un barrio de buena vecindad; humano

La casa también es nuestra

lo digo con la seguridad que lo he dicho siempre, aunque esta casa no me pertenece legalmente, legítimamente sí. Tengo más derecho a vivir en ella que una inmobiliaria a tenerla y derribarla. Por otra parte queremos exigirle ahora al ayuntamiento que se posicione sobre la complicidad o no que tiene con Edivara, que el decreto de expropiación o cambio de propiedad por falta de mantenimiento se efectúe y que el ayuntamiento expropie la casa.

La parte de abajo de la casa, el patio de Beteta es del siglo XVII, tiene un aljibe, unas toscanas, las escaleras son casi todo lozas de mármol de Elvira, es una casa que está catalogada, es una casa que se puede encontrar en fotos de mil ochocientos y pico cuando la Gran Vía todavía no se había construido. Es un edificio curioso, patrimonial.

El Albayzín que yo quiero

Lo que podría ser esta parte del barrio del Bajo Albayzín no sería difícil imaginárselo, sólo hay que mirar la parte del barrio de arriba, lo que hay alrededor de Plaza Larga es como era esto antes, sería un barrio que estaría completamente habitado, los vecinos no serían elegidos por su alto nivel económico, que pudieran vivir todos los que han vivido y que se tuviera lo que se necesita, porque la gente mayor no puede bajar todos los días al mercado de San Agustín a comprar, necesitamos tiendas, mercados como los que hay en plaza larga, necesitamos que no sea un barrio peligroso, que sea accesible, que los niños puedan jugar, creo que no sería difícil imaginarse cómo podría ser este barrio porque arriba tenemos un poco el modelo de un barrio, digamos humano.

Mis dudas razonables

Lo que yo he visto más dañino de este barrio es ver cómo se ha expulsado a muchísimos vecinos habiendo casas vacías, teniendo solares que están sin construir, otros que después de expulsar a los vecinos y derribarse han quedado vacíos, sin construir, tapados por una valla. Entonces, ¿por qué expulsar a gente del centro histórico cuando ese centro está abandonado? Me parece que es un doble delito, porque no corresponde a una necesidad ni siquiera de la propiedad. Mientras que hay otras propiedades que pueden ser utilizadas sin necesidad de dañar las que están perfectamente habitadas. Nuestra casa ha sido comprada y vendida dos veces con doce viviendas habitadas. Eso es incomprensible, y ha sido comprada a bajo precio, porque así era mucho más negocio para los propietarios, sin embargo había lsolares en frente que están abandonados. ¿por qué no han querido éstos en lugar de nuestra vivienda?


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