Granada por una Nueva Cultura del Territorio

Movimientos sociales actuales, ecologismo y territorio

Fernando Alcalde (Buxus), Paco Cáceres (Salvemos la Vega), M. Ángel Molinero (Voluntariaddo Ambiental Santa Fe)

Domingo 28 de octubre de 2012 por Veguita de Graná

¿cómo es posible que la destrucción ambiental ni tan siquiera asome en el discurso de la sociedad y sus agentes (políticos, sindicales, sociales) ¿por qué no se habla ya de un cambio de paradigma? ¿Es que al modelo actual sólo hay que “corregirle” las desigualdades muy notorias, el recorte de derechos y la clase política? ¿Si eso ocurre volvemos a la “normalidad”? ¿se puede dividir el discurso transformador en partes? ¿Se puede decir hoy toca lo social y mañana, tal vez, lo ambiental? ¿No debieran ir unidos...? Preguntas como éstas se abordarán en la primera parte de un debate que se celebrará en Granada el 10 de noviembre. Los autores de esta reflexión se preguntan y hacen propuestas de cara a dicho debate.
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El movimiento 15 M se manifiesta por las calles de Granada

Fernando Alcalde, Paco Cáceres, Miguel Ángel Moliinero Para contactar o participar en debates veguitadegrana@gmail.com

Aclaraciones previas

¿Para qué un análisis global o estatal si nosotros actuamos en Granada? Bueno, las mismas injusticias, recortes de derechos y destrucción ambiental y territorial que sufrimos aquí las sufren en otros lugares. Y es el mismo sistema económico (y la misma colonización mental) el que se define como único y mejor modelo posible. Desde Granada, debemos debatir, como en otros lugares, y poner en común nuestras incertidumbres, esperanzas y alternativas. ¿Cómo? con la reflexión , haciéndonos preguntas y compartiendo en los debates. No hay otro camino, no hay varita mágica.

A ese debate necesario nosotros contribuimos con esta reflexión. Hoy hablamos de lo general. En una segunda parte aterrizaremos en la Vega, Costa, en el territorio granadino.

Aclaramos antes; queremos un debate que alumbre argumentos y alternativas sólidas que orienten nuestras actuaciones para hacerlas creíbles a la sociedad. Reflexión y debate para actuar con más acierto. Teoría a partir de nuestra práctica; para mejorarla.

Introducción

Se puede afirmar que la crisis financiera es una crisis ecológica que surge de la constatación de que el modelo productivista capitalista no genera el ritmo de apropiación de riqueza suficiente para calmar el apetito voraz de los tenedores del capital. Ni aun con el saqueo de territorios y pueblos. Surge así la economía financiera, la de las expectativas y la especulación sobre cualquier elemento (inmobiliario, materias primas, alimentos, energía), la del endeudamiento a futuro, que una y otra vez estalla y se reconstruye sobre una nueva burbuja que, finalmente, detona por su propio crecimiento y su despegue de la economía real, sumiendo al planeta en el empobrecimiento y en el crecimiento de las desigualdades, resueltas históricamente por la revolución social o la guerra mundial.

La crisis financiera no es más que la constatación, por otro lado infantil, de que el planeta tiene unos límites (físicos, energéticos, sociales) que impiden el crecimiento continuado de la apropiación, incluso las de las generaciones futuras.

Ocho apuntes con preguntas

1.Lo ambiental expulsado del discurso. Si en España el 95% de la población respira aire insano y 20.000 personas aceleran su muerte por la contaminación, si nos destruyen Vegas y costas y se amnistía a todas las viviendas ilegales construidas en éstas, si el Ártico se derrite y el petróleo y otras materias primas tienen los días contados. En fin, si está constatando que estamos traspasando los límites de la Tierra (Club de Roma 1971) porque el capitalismo y nuestro estilo de vida son incompatibles con la salud del planeta (y con la salud y felicidad humanas) ¿cómo es posible que toda esta realidad ni tan siquiera asome en el discurso de la sociedad y sus agentes (políticos, sindicales, sociales) ¿por qué no se habla ya de un cambio de paradigma?

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En los inicios del movimiento aparecían algunas temáticas ecologistas

2.Lo ambiental... Sin comentarios de la sociedad. ¿Por qué no nos indigna esa realidad y sí otras cosas menores? ¿Por qué la noticia del aire sucio mencionado registraba en El País cuando iniciamos esta reflexión, 78 comentarios, y la de las declaraciones de Wert “españolizar niños catalanes” contenía 7393 comentarios? ¿Es que asumimos lo del aire contaminado como una fatalidad natural y lo de Wert como una anomalía a combatir? ¿Contra aquello no podemos hacer nada y contra unas declaraciones sí o al menos nos desahogamos?

3.Los movimientos españoles recientes han abordado las vertientes económica, política y social de la crisis, pero han obviado la ecológica, sólo citada en raras ocasiones y de forma breve y forzada. ¿Es que al modelo actual sólo hay que “corregirle” las desigualdades muy notorias, el recorte de derechos y la clase política? ¿Si eso ocurre volvemos a la “normalidad”?

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Desahucios, paro, pobreza... Es urgente parar esta violencia capitalista

4.Lo ambiental no toca ahora. Alguien puede decir; lo ecológico no toca ahora. Lo más inmediato es parar las desigualdades, el recorte de derechos y crear empleo. No carecemos de sensibilidad social; el drama de los desahucios, del paro, de la pobreza, de la violencia del capitalismo necesita respuestas inmediatas. Pero el modelo que supere esas injusticias tiene que integral también lo ambiental porque; si se volviera a la senda del “crecimiento”, se podrán arrancar de nuevo mejoras sociales, laborales, educativas, sanitarias... pero ¿no se basaría ese “crecimiento”, como antes, en más carreteras, más ladrillos, más coches, más consumismo, más agresiones medioambientales y al territorio...? ¡Más madera!, como decía Groucho Marx. ¿Y no estaríamos los ecologistas y los defensores del territorio más solos que la una defendiendo lo que siempre defendimos? Porque ¿existirían en una opulencia como la de la época del ladrillo (si es que volviera) movimientos como los que existen actualmente?

5.Hay discursos que integran lo económico, social y ambiental; desde los movimientos y desde los propios gobiernos. Pongamos un ejemplo; Bolivia, con mucha más pobreza que nosotros y con necesidades básicas no cubiertas mantiene entre sus reivindicaciones las ambientales. ¿No tendrían los bolivianos que luchar por derechos básicos y olvidarse de la ecología? ¿No tendrían que apoyar la minería y actividades productivas que crean puestos de trabajo aunque contaminen sus aguas, envenena sus frutos y producen otros daños ambientales? Pues no, estos movimientos sociales e indígenas y el propio Gobierno boliviano tienen un discurso distinto, apoyado recientemente (septiembre de 2012) por el Parlamento. Nos referimos a la “Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral Para Vivir Bien” (1) que articula y le da una unidad a esos conceptos. Bien es verdad que en Bolivia y otras naciones latinoamericanas influye la cosmovisión indígena (y campesinos, comunidades interculturales y afrobolivianas), y aquí estamos coartados por el pensamiento occidental economicista (de derechas y de izquierdas).

6.Según esto; ¿se puede dividir el discurso transformador en partes? ¿Se puede decir hoy toca lo social y mañana, tal vez, lo ambiental? ¿No debieran ir unidos? ¿No son muchos movimientos sociales e indígenas (y algún gobierno) latinoamericano un ejemplo de que eso es posible?

7.Pensamos que el movimiento ecologista y de defensa del territorio tiene que intervenir para ir gestando cambios culturales, mentales y de estilo de vida que superen el modelo occidental capitalista y nos encaminen hacia otro modelo distinto. Hay modelos de referencia; el de los indígenas nombrado, pero también; el Decrecimiento de Latouche, la Economía del Bien Común de Cristhian Felber, la Economía del Buen Vivir, el Epicureismo de Richman... También, en la práctica, todas las experiencias de lo cercano, de lo local, del comercio alternativo, de la agricultura ecológica. Y eso por no hablar de la alternativa del propio sistema, la Sostenibilidad tecnológica. La cuestión es que todos estos modelos plantean dos graves barreras: la cultural y la del miedo. La asunción de estos modelos significa un cambio radical de nuestra sociedad, desde lo económico, a lo productivo y especialmente de los valores. Un cambio cultural, un cambio ideológico. La crisis económica es sin duda un elemento de cambio cultural ya que manifiesta que la cultura imperante es ineficiente, sin embargo la resistencia al cambio viene de la mano del miedo a la incertidumbre y de la resistencia de quienes ostentan el poder. Se trata por tanto de hacer creíble la alternativa y romper la incertidumbre y, paulatinamente, el miedo al cambio. Eso, con las experiencias locales y comarcales ya se está venciendo, campesinos empiezan a producir en ecológico y se unen para vender sus productos, se van gestando redes de productores y consumidores, se va viendo la agricultura y la ciudad de otra forma, la banca ética y otras formas de solidaridad asoman. Son pequeños y necesarios avances para vencer los miedos, para demostrar que se puede funcionar de otra forma. Y en éste sentido, además de estos ejemplos, resultado del esfuerzo de personas individuales o ciertos colectivos, ¿no sería recomendable y exigible a nuestros gobiernos que se llevaran a cabo inversiones en promoción de proyectos piloto, de naturaleza diversa, de los que pudiéramos extraer los conocimientos necesarios para implantar un modelo socioeconómico basado en la sustentabilidad y combatir esos miedos al cambio, a lo desconocido?

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El sistema también nos agrede con esto, que no podemos apartar de un discurso transformador

8.En fin, ¿qué podemos hacer nosotros, desde los diferentes movimientos de defensa contra el saqueo del territorio para conseguir cambios? ¿Como podemos hacer llegar a la población un proyecto alternativo que está inconcluso, que carece de objetivo estratégico, más allá de la convergencia en la defensa puntual, y que se encuentra embarrancado ante una crisis económica, derivada hacia lo social que cifra en esto lo perentorio y que ha dejado de lado lo ambiental por secundario? ¿Cómo introducir esa sensibilidad ambiental en el discurso? ¿Cabe en él o son incompatibles? ¿Cómo alumbrar un discurso integral? ¿Cómo acercarlo a lo que nos rodea? Y atendiendo a la realidad social de hoy (paro, desahucios, pobreza...) ¿sería capaz de atender las necesidades básicas de las personas con nombre y apellido, en el corto plazo? (si fuera así la sociedad entendería mejor nuestros mensajes) ¿Cómo transmitirlo a la gente? ¿Qué grupo, personas o movimientos -a nivel de Granada también- tendrían que ser los generadores de este pensamiento nuevo?

Y ocho propuestas

1.Tenemos que construir un discurso distinto, sólido, argumentado, que integre lo económico, lo cultural, lo ambiental, lo territorial... tanto a nivel local, andaluz, estatal y global. Y ser capaces de proponer líneas generales de intervención, con un plan de acción a corto, medio y largo plazo, es decir, evidenciar la posibilidad real de ponerlo en práctica. Para eso necesitamos formación, debate, reflexión y... ¡Uf! Organización. ¿Lo vemos necesario? ¿Estamos dispuestos a ello? ¿Cómo lo articulamos? Ese discurso necesita otros lenguajes, otras definiciones, otras filosofías de vida. Hay que poner en entredicho el PIB, el desarrollo, la idea actual de progreso, la enfermiza competencia entre personas, pueblos, comunidades, estados, la idea de la política...

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movimientos que ponen en valor el territorio, huertos urbanos para estar cerca de la tierra. Pequeños movimientos alumbran otro paradigma

2.Frente al discurso oficial; el nuestro. Aquí en Granada, ahora que se habla de “marca Granada”, tenemos que enfrentar nuestros argumentos a los de la Granada oficial; la que dice que para “salir del pozo” hay que crear infraestructuras a manta, el AVE, ampliar las pistas de la Sierra, el superpuerto de Motril. Ese discurso de políticos, empresarios y sindicatos se incrusta en la mente de los granadinos y se convierte en el discurso de la gente ¿Y nuestro discurso dónde está? ¿Qué labor pedagógica e informativa hacemos? Tenemos que llevar propuestas y recoger lo que piensa la gente. Esa dialéctica conseguirá que nuestro discurso pise tierra... Sí, sí, ¿pero tenemos capacidad?

3.Hace falta la confluencia; no podemos caminar cada cual por su lado, haciendo la guerra por su cuenta, sin generar sinergias y debates colectivos. Y ojo, el movimiento ecologista y de defensa del territorio granadino es mucho más amplio que lo que representa Ecologistas en Acción, Salvemos la Vega y colectivos cercanos. Y dicho esto; ¿cuántas veces hemos sostenido debates en el que confluyan los colectivos ecologistas y en defensa del territorio granadinos? ¿No nos miramos a veces mucho el ombligo perdiendo la mirada amplia?

4.Tenemos que llegar a la sociedad; llevar nuestras propuestas a ayuntamientos, a asociaciones, a los medios, a las calles, a todos. Nuestra visión está escondida, hay que liberarla. ¿Pero somos capaces? Hace falta “ecologizarlo” todo; los barrios, los centros de enseñanza... ¿Cómo es posible que la ecología no tenga incidencia en los barrios cuando todos ellos piden zonas verdes? ¿Cómo no ha surgido nada en torno al paseo del Genil desde puente Verde cuando por ahí pasean miles de personas cada semana? Algún sentimiento ecologista habrá ¿no? La ecología no puede ser sólo cosa de los ecologistas. ¡Menudo error! Pero ojo, lo ecológico tiene que impregnarse de los social y éste de aquel.

5.Pero no sólo lo ecológico, hace falta un nuevo modelo económico, social, solidario que potencia lo local y que tiene en cuenta al territorio y a las generaciones venideras.

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Movimieentos latinoamericanos integran lo social y lo ambiental, lo humano, la naturaleza y la Tierra

6.Pero hace falta cambiar el estilo de vida. No podemos engañar a la gente, con nuestro modelo no habrá más consumismo, más coches, más centro comerciales... No habrá más cantidad, pero sí más calidad. Es muy difícil, pero es la única salida.

7.Hay que continuar la reflexión y el debate. Un primer paso puede ser la construcción de un banco de ideas, alternativas y propuestas. Debate y acción para aplicar esas propuestas. Este banco puede ser perfectamente virtual, una página web, un perfil en las redes sociales donde proponer, discutir y finalmente poner en práctica. Pequeñas cosas de gran significado que hagan la vida más bella, más alegre, más fácil, más humana.

8.En resumidas cuentas; hace falta organización y compromiso, hacernos visibles, practicar un nuevo estilo de vida, converger con lo cotidiano y lo cercano y proponer las referencias que nos convenzan. Eso debe hacerse desde lo cotidiano. Necesitamos un catálogo de acciones para implementar en el día a día, en el barrio, en el edificio, en el municipio, en las asociaciones de vecinos. Ir tejiendo complicidades sociales desde la acción en lo pequeño. Y para tener garantía de éxito en nuestra labor tenemos que darle unidad a esta trilogía; reflexión crítica, compromiso y organización.

En fin, La crisis es un castigo, pero también puede ser una oportunidad. ¿La aprovechamos?

(1) Ley Marco de la Madre Tierra y Desarrollo Integral para Vivir Bien. René Orellana Halkyer y Diego Pacheco Balanza. Rebelión 16-10-2012


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