Granada por una Nueva Cultura del Territorio

El almecino nos cuenta su historia y algunos lugares donde puedes encontrarlo

Salid mocitos salid, probad el gusto de las varas del latonero

Viernes 24 de octubre de 2014 por Veguita de Graná

Ya están las almecinas negras, de comer. Bueno está recordar la historia del almez, pero bueno, dejemos que sea él el que nos la explique de forma sencilla y amena. Seguro que a los vejetes les viene a la memoria un montón de recuerdos llenos de sabor dulzón y guerras de canutos.
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Inmenso almecino en la Vega Sur

Paco Cáceres veguitadegrana@gmail.com

Muchas almecinas están de comer; su color negro las delata. El almez, el que nos da estos frutos, es uno de los árboles que más vivencias nos ha proporcionado a la gente de mi edad (recogí ya los 60). Me lo demuestra un artículo que publiqué en esta página titulado “¡Ya están las almecinas negras! ¡Preparad los canutos!” (http://www.otragranada.org/spip.php?article463); tiene un alto índice de visitas que se incrementa cada otoño y recibí correos de muchas personas que se sentían identificados con las vivencias que expresé en el texto referido. No creo equivocarme si digo que mucha gente de mi edad nos sentimos como “la generación de las almecinas”.

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Almecino de la Bola de Oro

Dado que estamos en el periodo de comer almecinas, voy a recordar al almez con un artículo que en su día publiqué en la revista Gaviar de Las Gabias. Dentro de la serie “los árboles de Las Gabias nos cuentan su historia”, cada mes, una especie tomaba la palabra de forma sencilla dedicada a los niños; para que pudieran conocerlos y amarlos. Reproduzco con ligeros retoques el artículo mencionado e introduzco un párrafo que nos dice algunos de los lugares dónde podemos encontrar almeces en Granada. Lástima que no encuentre l a foto de los almecinos del relato. En fin, el almecino tiene la palabra.

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Jesús y Pepe cogen almecinas en Bola de Oro

Soy el almez… a ver cómo os cuento mi historia

Hola amguitos y amiguitas. Os invito a dar un paseo por Gabia Chica, donde estoy. Os contemplo desde mi copa, desde donde domino toda la Vega ¡Qué vistas! Veo recoger el tabaco, amarillear los maizales, los amaneceres de la Sierra y los atardeceres por Poniente... También vi grúas durante m uchos años, pero bueno; no os voy a amargar la vida. Bueno, es hora de presentarse, me llaman almez, almecino o latonero, aunque tengo más nombres. Por la Vega me llaman almencino y a mi fruta almencina, aunque dicen que no está bien dicho. El nombre latino que me pusieron fue “celtis australis”. Celtis significa buril.

Frutos de miel, decían los griegos

Soy propio de la región mediterránea. Puedo durar 600 años y llegar a los 25 metros de altura. Mis flores son blanco verdosas por abril y doy un fruto que pasa de verde a amarillo, le salen pintas y por último negro; este color te indica que estoy maduro y tengo un sabor dulzón. Soy comestible. Los griegos nos llamaban “frutos de miel”. ¡Claro! ¡Si me han empleado para la confección de mermeladas! Antes era una golosina para los niños. En cuanto veían mis frutos maduros se subían a mis ramas y se llenaban los bolsillos. Después solían hacer un canuto de caña, comían mis frutos y ¡zas!, disparaban el hueso a través del canuto. Al que le daban respondía de la misma forma y ¡ea! La guerra estaba formada. Hoy que los niños tienen toda clase de chucherías, las almecinas les parecen insignificantes. Pero a los mayores, que tenían más bien poco, les traigo muchos recuerdos. ¿A qué sí, vejetes?

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Almecinos en Camino Bajo de Huétor

¿Os cuento un secreto? Antes mis varas, junto a las de mimbre, se empleaban para aplicar castigos físicos. Sí, el varazo en la mano o en el pompi... ¡Pero yo no tenía la culpa! Precisamente me dijeron que en Ladruñán, pueblecito de Teruel, las mocitas , que mandaban desde San Juan a San Pedro, solían cantar:

“Salid mocitos, salid. Salid y no tengáis miedo, y veréis qué gusto tienen las varas de latonero...”

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Menudas pero dulzonas

Soy útil para vosotros los humanos

Aparte de que os doy sombras, belleza (no tengo abuela) y junto a otros árboles y plantas creamos paisaje, en medicina popular utilizáis mis frutos en forma de cocimiento para detener las diarreas y el flujo menstrual muy abundante. También usabais mi corteza de tallos y raíces (contienen un pigmento amarillo) para teñir la seda.

Y ¡Cómo no! Mi madera. Es dura y elástica, por eso la empleabais para la construcción de toneles, remos y horcas para aventar la parva en la era. Incluso para hacer cestería en algunos lugares de Portugal.

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Pequeño almecino junto al río Dílar en Gabia

Dónde estoy en Las Gabias

Bueno, los que no me conozcáis os preguntaréis dónde me encuentro. Dos grandes ejemplares vivimos en Gabia la Chica cerca de la fuente que da el agua tan buena, milagrosa dicen algunos, en la Cañada, al lado del antiguo molino de aceite. Mi compañero tiene más de 100 años, ahora está malito y hace unos meses se le partió el tronco. El otro soy yo y me encuentro muy sano. Dice un abuelete de por aquí que cuando era niño yo era como una vareta. Total, que puedo tener unos 70 años, como él. Este abuelo me mira y todavía recuerda emocionado cuando ya adolescente cogía mis frutos. En las tardes de otoño se suele sentar debajo de mis ramas. ¡Ay! ¡Crecimos juntos! En fin, por aquí hay también un árbol del paraíso y una higuera.

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Almecino en Alhendín, parque de l a Inmaculada, sus frutos todavía estaban amarillos

Otros hermanos míos están en el camino de Las Huertas según se sale hacia el cortijo el Marchal o al río Dilar. Junto a este río, en Alhendín, en el parque de la Inmaculada sembraron a varios compañeros nuestros. Podéis encontrar bastantes ejemplares formando setos en la finca el Parral. Un ejemplar muy notorio está junto a otros en el cortijo del Lagarto, entrando ya en el término de Alhendín. Por la carretera hacia ese pueblo desde Gabia suelen crecer algunos hermanos al lado izquierdo de la carretera. Por último, en Gabia la Grande han sembrado este año algunos ejemplares, junto a otras especies, en la Aljomahima, al lado del instituto. Estos hermanos, que son muy jóvenes, pueden vivir hasta cerca del 2600. Esperemos que lo puedan contar, en la entrada de Gabia la Chica había tres lindos almeces junto a la carretera que no podrán contarlo. Los cortaron. Dicen que estorbaban a los coches. ¡Menudo dios de cuatro ruedas os habéis buscado!

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Almecinas en el parque Carlos Cano del Zaidín

Algunos lugares de Granada donde puedes encontrarme

¿Y en Granada dónde están mis hermanos? Bueno, os cuento, en cierta ocasión pasaron por aquí algunos excursionistas y se pararon debajo de mis ramas y comentaron; “mira como éstos almeces hay muchos en el tramo del Genil entre el último puente y la toma de agua de la acequia Gorda junto al asadero.

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Almecino junto a la acequia Gorda a la altura de Lancha de Cenes

Tamibén en la Bola de Oro, en el Zaidín en distintos parques, como el Carlos Cano y en otros muchos paseos y parques de Granada… ¡Ah! Y por el Sacromonte, Fuente del Avellano, Alhambra…” Eso decían, yo no puedo moverme para saberlo, pero parecía estar bien informados.

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Loja. Almecinos por el Genil, por los Infiernos Altos y Bajos

Sé que estoy por todas partes, pero a veces venía por aquí un lojeño y nos contaba que en los Infiernos Altos y Bajos había muchos almeces muy grandes.

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Loja.Camiino de los Infiernos bajos. Ñoño coge almecinas desde que era niño

¡No olvidaros de que existo!

Bueno, pues ahora en octubre es cuando están mis frutos negros y por tanto comestibles. ¡Ea! coged las que queráis. Os invito a que probéis mi sabor dulzón. ¡Pero no me partas las ramas! Y bueno, ya que me conocéis, de vez en cuando os paráis junto a mí y me miráis, que también nos gusta que nos echen cuentas. Observarme; ahora en otoño tengo hojas y frutos negros, después mis hojas van amarilleando hasta que en invierno quedo desnudo. En primavera me salende nuevo hojitas, después flores y ya para junio tengo las bolitas, todavía verdes, por septiembre se ponen amarillas, a primeros de octubre ya están pintonas o negras… En fin, ya sabéis, me llamo almez; encantado de conoceros. ¡Y no me ignoréis! ¡Ay! ¡Estos humanos tan distraídos con sus móviles qué poco nos aprecian!

Fuentes de información:

- Dioscórides renovado. Pio Font Quer

-  La guía deIncafo de los árboles y arbustos de la Península Ibérica


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