Paco Cáceres. Miembro de la plataforma "Vega Sur. El Monachil nos une"
A todas las personas que lucharon hace 10 años en la defensa de la Vega Sur. Muchas de ellas ya no están. Aunque viven en nosotros
La mirada tranquila, bondadosa y satisfecha hablaba con la tierra con la que había convivido desde siempre. Mirabas la mirada y no veías dónde acababa la tierra y dónde empezaba el ser humano. Eran una unidad. Contemplabas y veías memoria de vega, historias, diálogos con la tierra, entrega, sacrificio, pero también alegrías e identidad. Ni el cansancio ni la edad pudieron separarlo de la tierra. Mirándola era feliz.
“¿Cómo le vamos a decir adiós a la tierra?” “Los campesinos nunca nos jubilamos”
Diego, tenía mal las piernas y lo llevaban en silla. Y ya en la finca, sin apenas poder moverse, repartía su sabiduría entre los que cultivaban sus tierras. Antonio, recién operado, tenía sillas repartidas estratégicamente por su finca e iba de una a otra, poquito a poco, lentamente, sin prisas. Ni un solo día faltó desde que salió del hospital”¦ Podía seguir narrando historias de campesinos con olor y sabor a tierra”¦ Tierra que anda, aunque sea a pasitos.
De todas estas vivencias aprendí infinitamente
Sí. Infinitamente más que de documentos técnicos, con mil datos, pero sin alma, sudor, sin olor a tierra ni miradas que hablan. Y una cosa quedó grabada en mi memoria para siempre; cualquier imagen de vega sin campesinos es incompleta. Y otra cosa más, cuando estoy perdido, recurro a esa memoria de vega. Es mi brújula.
La mirada en su contexto. Querían destruir la Vega Sur
Hace algo más de una década. Desplegábamos una gran actividad. Había que parar aquella locura que quería destruir la Vega Sur. Recorríamos con agricultores fincas para recabar testimonios e imágenes que se convirtieran en argumentos de peso que la sociedad entendiera. José María García tomaba fotos mientras yo conversaba. Con el tiempo me di cuenta que no sólo recogíamos testimonios; alimentábamos, y con qué fuerza, nuestra alma de Vega.
10 años después, otra locura de alquitrán quiere acabar con la Vega Sur
Aquellas savias humanas sabias nos dieron fuerza para luchar por esa vega de la que somos parte. Contemplo imágenes, escritos, testimonios, vivencias, emociones, preocupaciones, risas, amistades”¦ Contemplo, activo la memoria y saco la fuerza necesaria para parar con muchas personas compañeras esta nueva locura envuelta en alquitrán, contaminación, ruidos y destrucción.
Y me digo; en aquel entonces no fallamos, ahora tampoco lo haremos. La idiotización no es la herencia que se merecen nuestros nietos. No, no fallaremos.
