Mari Carmen Baena. Fondo de Solidaridad "Paz y Esperanza"
Querido amigo Juan:
Estos días, después de tu partida, hemos tenido la oportunidad de leer mucho sobre ti, sobre tu trabajo y sobre tus cualidades. Te han definido como un hombre bueno, eficiente, trabajador, comprometido”¦ y un sin fin de adjetivos todos ellos muy positivos y que te definen a la perfección. Para los que somos tus compañeros y compañeras del trabajo solidario, que realizabas en el Fondo de Solidaridad y en varias plataformas, es una enorme satisfacción y un consuelo leer y recibir tantas muestras de afecto y condolencia.
Yo quiero hablar especialmente de una cualidad tuya, la humildad, realizabas un trabajo enorme en el Fondo de Solidaridad haciendo entrevistas, leyendo las actas, realizando gráficas y tablas, siempre pendiente de todos los asuntos con dedicación y eficacia y todo sin darle importancia como si no hicieras nada y especialmente sin perder la calma. Esa calma que hacía que los conflictos fuesen menores y que parecieran inexistentes.
Nos sentimos muy tristes por tu partida, pero queremos quedarnos con los recuerdos de los momentos que hemos pasado, junto con Marisa, en el trabajo de la Asociación: los viajes, las reuniones, las entrevistas, los momentos de ocio y un sin fin de encuentros y actividades que nunca vamos a olvidar.
Hemos perdido un presidente, un colaborador, un socio comprometido, pero hemos perdido mucho más; hemos perdido a un amigo. Un amigo que nos recibía siempre con una sonrisa acogedora y un abrazo cálido y grande como eras tú.
“El cielo podía esperar” pero nosotros y nosotras te necesitábamos aquí para llevar a buen fin la tarea que tenemos encomendada: contribuir a la promoción del empleo desde iniciativas promovidas por personas con escasos recursos económicos, impulsando una economía social y solidaria desde lo local y un uso del dinero ético y solidario.
En esta nueva etapa que comienza ”“atravesada por la Covid-19-, nos eras imprescindible, para buscar nuevos caminos y abrirnos a nuevas colaboraciones de personas dispuestas a implicarse con nosotros y nosotras en la tarea, la gran tarea de poner la capacidad que tiene nuestro dinero de generar justicia y un trabajo digno para las personas y sus familias. El mejor homenaje que podemos hacer a tu recuerdo es continuar con esta tarea solidaria de compartir nuestro dinero con las personas y colectivos que no tienen acceso al crédito de los bancos tradicionales.
¡Cuántos sentimos ya tu ausencia!, cuántoo necesitamos tu ayuda para hacer de este mundo un lugar más justo e igualitario, más habitable, algo por lo que siempre has trabajado, desde los distintos ámbitos de tu vida.
Sentimos que te hayas ido sin haber visto cumplido nuestro sueño de conocer una sociedad sin pobreza y sin desigualdades, amiga de la naturaleza y de sus gentes.
¡Gracias Juan!, por tu colaboración desinteresada, y realizada siempre con tanto afecto y generosidad.
¡Gracias Juan por tu amistad!, ¡por tu vida!. ¡Tu ejemplo nos acompaña!
Para despedirnos quiero enviarte algunos fragmentos de una poesía de Miguel Hernández, (Elegia a Ramón Sijé) que resumen con bellas palabras cómo nos sentimos:
Un manotazo duro, un golpe helado.
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
Temprano levanto la muerte el vuelo,
temprano madrugo la madrugada.
No perdono a la muerte enamorada.
no perdona a la vida desatenta,
no perdona a la tierra ni a la nada.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera.
A las aladas almas de las rosas”¦
del almendro de nata te requiero:
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
(Hasta siempre Juan)
