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Memoria, para labrar el futuro

Los Alzheimer colectivos. O activamos la memoria o se activa la deriva

Nace una nueva sección en otragranada.org. Frente a los Alzheimer colectivos que nos secan las raíces, que nos empujan a ver como extraños, y no referentes, a las gentes que generosamente lucharon para que disfrutáramos de derechos laborales, sociales, humanos. Frente a los Alzheimer de los lugares que quieren que olvidemos a las gentes que tuvieron una relación armónica con la naturaleza, con la tierra y fueron guardianes de nuestros territorios. Frente a los olvidos que nos hacen sumisos a las desigualdades, la explotación, la deshumanización y la mercantilización de los lugares y la vida”¦. Frente a esos olvidos, queremos aportar, humildemente, palabras, vivencias, recuerdos, investigaciones”¦ que contribuyan a la construcción de memorias de transformación. Porque la memoria es brújula necesaria para caminar hacia un futuro mejor.

Niños obreros. Si generaciones anteriores no hubieran luchado, los niños seguirían trabajando en Europa. En el Mundo empobrecido, todavía lo hacen

A Fernando Alcalde, amigo y referente, comprometido con la memoria, con las gentes y la ecología. Su fiel compromiso me dio alas para crear esta sección.

A Narciso Calvo, anarquista lojeño, cuya vida y humanidad fueron un espejo en el que aún me sigo mirando

Paco Cáceres

Una de las enfermedades que veo más crueles es el Alzheimer. En estadios avanzados no sabes quién eres, ni reconoces a la que personas a las que amas, tus raíces se van secando y tus aprendizajes borrándose”¦ ¿Qué somos sin raíces, vivencias ni recuerdos”¦?

¿Os imagináis una sociedad con Alzheimer colectivo donde la gente es rehén del olvido? Donde no sabes qué te vincula a los demás, ni quiénes lucharon por ti y los tuyos”¦ Pues ese Alzheimer colectivo existe, nos borra las raíces, nos roba la brújula y convierte en extraños a los nuestros”¦ Y ya, sin memoria, somos peleles sumisos que bailamos al son que nos tocan.

Ni qué decir tiene que el virus que fabrica esta enfermedad social es creado desde los centros del poder, digo del poder, no de los gobiernos, que son cosas distintas. Ellos tienen memoria e inmensos medios económicos para hacernos creer que esa memoria también es nuestra. Y tienen universidades, editoriales, medios de comunicación para expandir sus ideas y silenciar las nuestras. Y así, con su inmensa memoria y nuestro terrible olvido, el mundo anda de acuerdo con sus intereses.

¿Quiénes tienen memoria?

Un ejemplo claro de memoria es la Iglesia, sin apellidos. Tienen santoral, celebraciones, ritos, fiestas, catedrales, iglesias, edificios, medios económicos y de comunicación. Tienen memoria escrita que enriquecen permanentemente. Y cada día del año refrescan la memoria con palabras de su texto sagrado que, en el caso de la cristiana, tiene más de 2.000 años de antigüedad.

Recuperar la memoria para construir una sociedad justa

Las instituciones que sostienen el edificio de “Occidente” tienen memoria, al tiempo que imponen nuestros olvidos. La cultivan con sus efemérides, con sus personajes referentes que le dan nombre a los callejeros de nuestras ciudades, con su visión cultural e ideológica, con sus valores de Occidente. Y con sus tertulias como altavoces.

Incluso el imperio, si no caería, tiene su memoria activada todos los días del año. Es la memoria superior, la de auténticos valores, la del sueño americano, la del que se esfuerza lo consigue y el pobre, que lo es por perezoso. Sus valores, convertidos en películas o video juegos se imponen en el mundo. Y nosotros aplaudimos y envidiamos a las estrellas de cine, música o baloncesto, por citar ejemplos típicos, que nos mostraron como ídolos. Eso sí, esa memoria, la de todo Occidente, tiene grandes olvidos; los saqueos de las riquezas naturales de los países empobrecidos, la explotación laboral, la imposición de reglas comerciales que sólo les benefician a ellos, la destrucción de la naturaleza, el colonialismo de facto o la codicia enfermiza que guía lo que ellos llaman valores de progreso.

Y con esa memoria que se asienta en nuestro imaginario colectivo y nuestro olvido, construyen el sentido común de las grandes desigualdades, de la mercantilización de seres humanos y naturaleza, de que son los individuos los que existen, no la sociedad. Y cómo no, nos hacen creer que sus grandes fortunas son fruto del esfuerzo y nuestra pobreza nace de nuestra incompetencia. Es el orden natural

La Desbandá. El fascismo español demostró su enorme crueldad
Muchos años después se activó la memoria para recordad aquel genocidio

¿Y quiénes hemos perdido memoria?

Las gentes que no sabemos que los derechos de los que aún podemos disfrutar, cada vez menos, nos vinieron de personas generosas que se organizaron en fábricas y barrios para que el mundo funcionara mejor, pagando ese “pecado” con una existencia dura entre cárceles, torturas e incluso, muchas veces con su propia vida. Todavía sindicalistas, activistas de derechos humanos o ecologistas son asesinados por centenares en el mundo cada año, sin que los medios de comunicación recojan estos hechos. Olvidos para que no se activen memorias y la gente resista y quiera cambiar la sociedad.
Nosotros somos los “nadies” , los invisibles, los sin memoria. Eduardo Galeano, gran activista contra el olvido, plasmó la memoria histórica y de las gentes sencillas en “Las Venas abiertas de Latinoamérica” o en “Memorias de fuego” . No me resisto a recordar este poema suyo.

Los nadies, los hijos de nadie, los dueños de nada

Que no son, aunque sean

Que no hablan idiomas, sino dialectos

Que no profesan religiones, sino supersticiones

Que no hacen arte, sino artesanía

Que no practican cultura, sino folklore

Que no son seres humanos, sino recursos humanos

Que no tiene cara, sino brazos

Que no tienen nombre, sino número

Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local

Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata

Hay que construir la memoria social y territorial

Hay personas activas, organizadas, constantes en defensa de la memoria histórica, aquella que no quiere dejar en el olvido, muchos años después, a los tirados en las cunetas o en fosas comunes. Estos abanderados de la memoria investigan y documentan hechos históricos, la Desbandada es un ejemplo, que muestra la crueldad asesina de la dictadura. Inconmensurable esfuerzo a pesar de zancadillas y obstáculos por parte del poder, sobre todo cuando gobiernan los nietos de los causantes de tantas ignominias.

No podemos dejar en el olvido los que consiguieron que disfrutemos hoy de derechos

Pero además de la histórica, están las memorias que tenemos como gentes que luchamos por una nueva sociedad, por la igualdad y la justicia. Hay que vencer ese Alzheimer colectivo que nos quiere mostrar como extraños y extremistas a los que lucharon en el mundo laboral, social o vecinal, y que consiguieron derechos para los de abajo ¿Qué mecanismos y herramientas tenemos para recordarlos? ¿Qué efemérides, celebraciones o encuentros tenemos para reflexionar y continuar sus pasos? Sólo una fecha tenemos en el calendario; el 1 de mayo. ¿Pero cuántas fechas similares tendríamos que recordar a lo largo del año para que sepamos quiénes somos? ¿Cuántas “biblias” tenemos que leer colectivamente para orientarnos en quiénes somos”¦?

Tenemos que activar esa memoria de las ideas y las gentes que lucharon por un mundo mejor, para buscar nuevas respuestas a las preguntas actuales, porque lo contrario ya lo estamos viviendo; paro, precariedad, desigualad”¦ Eso estaba ya, y cada vez más acentuado, antes de la pandemia.
Nuestros lugares también tienen historia.

También hay que activar la memoria de los lugares. Pepe el de Aurora, Monachil, es un bello ejemplo de activación de la historia de los lugares

Hay otra memoria a activar. La de las gentes de nuestros territorios que tuvieron, y tienen una vida sostenible de convivencia con la naturaleza, sin destruirla ni mercantilizarla. Los que nos dejan un legado de amor a la tierra y a la convivencia entre las gentes, de defensa de los lugares para las futuras generaciones. Hay que darle voz a esos “nadies” , gente sencilla que ejercieron de guardianes de nuestros entornos. necesitamos esa memoria tremendamente ecológica, tremendamente humana.

En fin, hay que desenterrar esta memoria

 Para conocer nuestras raíces, nuestra historia, las luchas por una sociedad más justa
 Porque es un arma de defensa frente a las grandes desigualdades y las injusticias
 Porque es una brújula que nos dice quiénes somos y a dónde vamos
 Porque es una buena herencia que le podemos dejar a las futuras generaciones

Valga este primer artículo como activador de memoria. Seguiremos hablando de ellas, recuperándolas. Seguro que tienes cosas que decir. Dilas.

Por Veguita de Graná

El Viernes 5 de febrero de 2021

Actualizado el 5 de febrero de 2021